
Ayer me despedí de ti...
y fue el día más largo
y obscuro de mi vida.
Ayer decidí ser libre...
pero todavía no quiero
quitarme las cadenas.
Ayer decidí no pensar en ti...
y el necio subconsiente
no me lo permite.
Ayer con tu partida,
murió parte de mi ser...
...vi tus ojos por última vez,
probé tus dulces labios
y el calor de tu abrazo me rodeo...
también por última vez...
mis ojos dijeron lo que mi boca no fue capaz...
Ayer...
...después de ayer, ya no recuerdo nada...
Y ya no quireo vivir en el ayer,
quiero un hoy nuevo, vivo, fuerte, mío...
Uno diferente, uno feliz.
Y que importa lo que yo quiera,
si con mis ojos cerrados o abiertos,
dormida o despierta...
tu rostro me da vuletas,
llega como un relámpago
que de primera te muestra su luz...
esa blanca y destellante luz
que mientras más larga...
es mas sorprendente,
pero después...
sin importar lo bello de su resplandor
te paga con un ruido estruendoso...
un ruido que te hace desear no haberlo visto,
uno que te asusta,
uno que a veces hasta te hace temer...
Ayer me despedí...
...nos despedimos...
y aunque se que fue lo mejor
no puedo evitar sentir,
este dolor en mi pecho...
ya no puedo contener las lágrimas
no me dejan respirar los profundos recuerdos...
Ayer te despedí...
y aún ahora, no se como decirte adios.
y fue el día más largo
y obscuro de mi vida.
Ayer decidí ser libre...
pero todavía no quiero
quitarme las cadenas.
Ayer decidí no pensar en ti...
y el necio subconsiente
no me lo permite.
Ayer con tu partida,
murió parte de mi ser...
...vi tus ojos por última vez,
probé tus dulces labios
y el calor de tu abrazo me rodeo...
también por última vez...
mis ojos dijeron lo que mi boca no fue capaz...
Ayer...
...después de ayer, ya no recuerdo nada...
Y ya no quireo vivir en el ayer,
quiero un hoy nuevo, vivo, fuerte, mío...
Uno diferente, uno feliz.
Y que importa lo que yo quiera,
si con mis ojos cerrados o abiertos,
dormida o despierta...
tu rostro me da vuletas,
llega como un relámpago
que de primera te muestra su luz...
esa blanca y destellante luz
que mientras más larga...
es mas sorprendente,
pero después...
sin importar lo bello de su resplandor
te paga con un ruido estruendoso...
un ruido que te hace desear no haberlo visto,
uno que te asusta,
uno que a veces hasta te hace temer...
Ayer me despedí...
...nos despedimos...
y aunque se que fue lo mejor
no puedo evitar sentir,
este dolor en mi pecho...
ya no puedo contener las lágrimas
no me dejan respirar los profundos recuerdos...
Ayer te despedí...
y aún ahora, no se como decirte adios.
2 comentarios:
¿Sabes? Sé muy de dónde han salido esas palabras, esos pensamientos... De aquel lugar de donde sólo nos gustaría sacar ganas de reir, y abrazos, y besos, y felicidad; un lugar llamado corazón. El mismo que a veces nos gustaría arrancarnos para que no volviera a sentir ni padecer tanto... el que en tantas ocasiones desearía extraerme para no volver a amar a nadie más... el mismo que la persona a la que amamos se lleva consigo para siempre...
Escribes de maravilla, Arlett, porque transmites perfectamente lo que sientes. Espero leerte más, y notando que tu corazón está radiante de nuevo... ¿ok? ;-)
Marcello.
Excelente!!! Muy bueno, muy bueno!!!
Espero que solo sea inspiracion vaga y que no hayas escrito esto con el sentimiento desbordante.
Me gusta mucho como escribes!! Felicidades!!!
Besos!!
Publicar un comentario