Y cuando todo iba viento en popa y a toda velocidad un gigantesco hielo eterno, lleno de indesición dudas y egoismo te dió en la cara y destrozó de un solo golpe las esperanzas que en el puerto los esperaban.
Y sólo el sobrevivió a ese estruendo, bien protegido en ese bote aún alcanzaste a mirar sus ojos, lograste verlo dándote la espalda dejándote ahí flotando casi sin fuerzas... pidiendo auxilio, suplicando por lo menos leer en sus ojos que volvería con ayuda.
Poco a poco tu aliento se acabó, se extinguió esa chispa de vida que apenas habías empezado a disfrutar, ya no esperabas que el regresará, ya sólo te aferrabas a los últimos alientos.
Y así han sido años, así ha sido desde que te encontraron aferrada a ese tronco no vives, más bien sobrevives, deambulas de aquí para allá... Con una supuesta conciencia de estar viva con apariencia de felicidad, pero vacía. Tal parece que esas horas bajo el sol te deshidrataron el corazón.
Me gustaría ayudarte, pero es que...
Aquí encerrada en lo profundo de esta fría prisión no puedo hacer nada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario